Carta desde México
Por: Andrea
La situación desatada estos días no es producto de una vacancia, es toda la indignaciòn acumulada de años de abusos y olvido del Estado a los sectores más vulnerables. La vacancia pudo haber sido el detonante, pero no el trasfondo. Quienes salen a protestar van determinados a no repetir los mismos errores que las generaciones anteriores de “perdonar y olvidar hasta la siguiente campaña”. Los cambios que exigimos ahora son reales y somos conscientes de que el sistema es eso, una estructura, y debemos reestructurar todo para recuperar nuestro país. Hoy me toca observar, desde lejos, cómo la indignación ha alcanzado a todos y a todas y ya no callamos, ahora nos levantamos. Me es muy grato, en medio de la frustraciòn por nuestro muertos y desaparecidos, ver cómo no dejamos que el miedo nos sea infundado, si no que usamos los últimos sucesos para seguir con más fuerza y convencidos de que si ya iniciamos, no vamos a retroceder. El cambio es permanente y hoy más que nunca es necesario. Por esa misma razón es que las medidas populistas ya no deben cegarnos. Una sola renuncia no es suficiente, el cambio que debemos exigir debe ser real, con miras a la recuperaciòn de nuestro país teniendo como prioridad a su gente, la misma que hoy está luchando. Tampoco podemos conformarnos con el regreso al poder de la misma clase política de siempre: investigados y procesados por todo tipo de crímenes que datan desde la última dictadura nefasta de Fujimori y que hoy, después de tantos años, nos cansó.
Nuestras medidas a exigir deben considerar que realmente sea el pueblo quien ponga orden a los poderes del Estado que hace mucho ya no nos resguardan si no que velan por intereses propios. Cambiemos, entonces, todo. Sigamos en lucha hasta obtener un gobierno transitorio que pueda asegurar que se lleve a cabo una Asamblea Constituyente y que podamos cambiar la Constitución que hoy ampara a Congresistas, empresas, excesos de efectivos policiales, políticas públicas deplorables en salud y eduación, explotación de recursos, etc. Tenemos la oportunidad de reformar toda la polìtica del Perù y es cierto que será un proceso largo, pero este es el verdadero primer paso.

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